Al momento de hacer nuestros vídeos, nos inspiramos en sucesos cotidianos. Muchos de ellos, son personales, y otros estriban en experiencias de nuestros compañeros de universidad. Por ejemplo, en el vídeo «Soldado caído», mostramos a dos chicos que quieren quedarse con una linda chica. Por un lado, vemos a un joven que no es muy apuesto, y no tiene alto nivel económico. Al otro lado, un chico que tiene una apariencia de galán, y además, tiene mucho dinero. Es gracioso ver cómo la chica escoge al chico apuesto que la invita a salir, antes que al chico poco agraciado, pero que es quien probablemente tiene buenas intenciones con ella. Nos reímos constantemente de éstas situaciones, pero también nos reflejan una realidad. Nos estamos fijando más en las apariencias, que en el ser de las personas.
Esto se ve a diario entre los jóvenes universitarios. En nuestra universidad (privada) se presentan a diario éstos casos, donde las apariencias ganan antes que la personalidad de cualquiera. Nuestra sociedad ahora valora más la envoltura que la calidad. Por eso, existe el increíble afán por ganar dinero, por comprar, por mostrar. Ya no nos importa qué pensamos de nosotros, sino qué piensan los demás de nosotros, y es como si eso fuera suficiente para sentirnos satisfechos con la vida.
Es placentero pensar en situaciones como éstas y reírnos, pero tal vez, sentiríamos más satisfacción si sintiéramos que es solo un chiste, y no una realidad.
Reflexionando,
Jeison Valencia y Camila Lugo
